“El desarrollo de los medios de comunicación de naturaleza digital y principalmente el uso cada vez más intensivo de Internet ha transformado de manera profunda e irreversible la naturaleza de la comunicación en las sociedades contemporáneas” (Castells, 2001). “La digitalización creciente de procesos y productos comunicativos a lo largo de la última década está implicando importantes cambios no sólo en los contenidos comunicativos, sino también y muy especialmente, en las tareas necesarias asociadas para su creación, producción y difusión” (Tubella, 2008).
“Estamos inmersos en la era de la revolución tecnológica. Los adelantos tecnológicos acompañan nuestro día a día, el software es “una capa que permea todas las áreas de las sociedades contemporáneas” (Manovich, pág. 6), por lo que como bien cita el autor, todas las disciplinas que tratan con la sociedad y la cultura contemporánea, necesitan dar cuenta del rol del software y sus efectos en cualquiera de los temas que investiguen. Enfocándonos en la esencia y evolución de la computadora – como bien señala Kittler- la evolución audiovisual o cinematográfica, se debe, en gran parte también, a la evolución del software. “Mientras que en un inicio el software era diseñado para el funcionamiento de máquinas de escritorio, hoy existen herramientas muy potentes para el diseño, creación y edición audiovisual. El software se ha convertido en un “subconjunto de aplicaciones (…) que habilitan a la creación, publicación, acceso, la posibilidad de compartir y remixar imágenes, secuencias de imágenes en movimiento, diseños 3D, textos, mapas, elementos interactivos, así como también varias combinaciones de estos elementos tales como sitios web, diseños 2D, motion graphics, videojuegos, instalaciones interactivas comerciales y artísticas, etc.” (Manovich, pág. 10).
En el año 1895 Georges Méliès, pionero de la cinematografía, lograba convertir un autobús en un coche fúnebre, se convertía entonces, en el pionero de los efectos especiales en el cine. Desde Méliès, hasta la tecnología ILM, utilizada para la película el Irlandés de Martin Scorsese, el cine ha venido evolucionando en la aplicación de técnicas que les permitieran dar vuelos imaginativos para narrar historias diferentes.
El desarrollo y generalización del software cambió el cine y el audiovisual para siempre, haciendo que en la actualidad la industria dependa casi por completo de la utilización de estas tecnologías. Gran parte de los entornos donde se graban las escenas, los efectos visuales y sonoros, y los elementos recreados de forma digital, responden al desarrollo y evolución de complejos software informáticos, que recrean, cada vez más, un mundo más virtual que real.
Crear una película, o un audiovisual, es un trabajo que requiere gran colaboración, y en donde la inteligencia colectiva juega un papel fundamental, cada departamento tiene asignada una tarea específica, y funciona como el engranaje de un reloj. La incorporación del software en las cámaras digitales incorpora infrarrojos que remplazan los marcadores faciales antiguos, y permiten hacer seguimientos de posición en los actores, el llamado tracking, y así agilizar el rodaje, dándole además mas libertad al actor en la escena. Otro de los grandes avances es el trabajo de efectos en tiempo real, que, al realizarse mediante software directo, el director puede comprobar casi en su totalidad como quedará la escena, y concentrar su trabajo en la dirección de actores y los elementos de la composición audiovisual.
En el campo de la iluminación, la utilización de software ha incorporado dispositivos láseres capaces de medir las distancias, para extraer escenarios 3D, y colocar sobre ellos imágenes y gráficos construidos con anterioridad.
Mobirise.com