Los nuevos escenarios traen por consiguiente nuevas formas de representar la realidad. Si bien algunos tipos de narrativas no son nada nuevas, pues se vienen desarrollando hace un tiempo, algunas han tomado protagonismo, y creo que para quedarse junto a nosotros por un buen tiempo. La tuiteratura, como bien señala mi compañero Simón, ha sido una de las formas narrativas que más viralidad ha alcanzado. Algunos teóricos se han llegado a plantear si transformará la forma en que se escribe literatura. Este primer certamen creado por Modesto García y Manuel Bartual, #FeriadelHilo, pretende ser un intento de utilización de las redes sociales para posicionar twitter como plataforma literaria.
¿Estamos ante el nacimiento de un nuevo género literario? Pues el tiempo lo dirá, pero sin duda está siendo un gran acontecimiento, que ha roto las barreras imaginarias entre ficción y realidad.
Otros de los formatos que están teniendo un gran protagonismo por estos días, son el Microrelato y los Cortometrajes en red. El primero trayendo historias cortas, menos de 1 minuto de duración, que nos muestran el cómo vivimos estos días de confinamientos, y el segundo, como producciones pensadas y producidas para la red, que se han posicionado como una alternativa para contar nuestras historias y vivencias personales. El cortometraje ha encontrado un espacio para demostrar su potencialidad como técnica narrativa, a la vez que se ha convertido en una herramienta muy eficaz para comunicar ideas, sentimientos y experiencias personales.
Siguiendo con el tema de los nuevos formatos en la era del coronavirus, y la potencialidad del Cortometraje de Red, traigo este ejemplo distopico…
El cine ha sido especialmente espléndido en distopías y en dar a conocer catástrofes y mundos apocalípticos. Ahí tenemos, por ejemplo, Contagio, 12 monos, 28 días después, Estallido, Soy leyenda, o Hijos de los hombres, entre otros muchos. Las nuevas formas narrativas que se desarrollan en los tiempos que nos ha tocado vivir, traspasan en ocasiones la pura narración. Es el caso de este cortometraje de Olmo Blanco sobre la soledad interior, grabado antes del confinamiento, y que pretendía llegar a un público muy específico, y que terminó convirtiéndose, sin forzar nada, en el único tema del cual hablamos por estos días.
La mera casualidad sobre la aventura pone en evidencia que este tema traspasa la pura narración. ¿Entonces la realidad supera a la ficción o es al revés?
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