En la era de los multimedios, las comunicaciones instantáneas, los grandes cambios climáticos y las reformas educativas, entre otros, la formación continua (permanente) del profesorado y los comunicadores se erige como una necesidad impostergable, al contribuir a elevar las competencias de este profesional, dando respuesta a sus necesidades y por consiguiente a las del sistema educativo para el que trabaja, en el contexto de la actividad que realiza. Esta formación es un proceso largo y complejo, que incluye la asunción por parte de nuevos conceptos, en el que el docente y el comunicador vean a los medios de comunicación como su “aliado” en el cumplimiento exitoso de la tarea de crear conocimiento, de enseñar.
El proceso docente-educativo como proceso comunicativo se caracteriza entonces por intercambio de información (verbal y no verbal), que constituye el contenido de enseñanza-educación, y también por las relaciones feed feed entre sujetos (maestro-alumno, mensaje-contenidos y alumnos-alumnos), que caracterizan y exigen una verdadera comunicación interpersonal muy diferente a otras formas de comunicación.
¿Cuáles son los componentes informativos, perceptivos o interactivos en todo este proceso? Las respuestas a estas preguntas pasan por el adecuado autoanálisis de las capacidades comunicativas del docente, y del sano deseo de convertirse en buen comunicador; el estudio del tema y la reflexión crítica de la práctica profesional, permitirán el desarrollo ilimitado de sus potencialidades.
Para Ignacio Ramonet, la pregunta es “si el porvenir de la televisión en defensa de la identidad nacional no está en la necesidad de crear un canal cultural en cada país, en defensa del patrimonio nacional, donde pueda haber un poco de ficción y de defensa de las artes. Porque, si no, la creatividad nacional va a desaparecer de muchos países”. Debe entonces colocarse como centro de la política y las ideas la formación de una cultura general e integral como alternativa a la salvación de la humanidad, aprovechando todas las potencialidades que las tecnologías nos ofrecen, en vías de llegar con una educación cultural a todos los rincones del mundo.
Enlazando con esa primera pregunta sobre el desarrollo de la programación educativa, y después de leer este excelente artículo, podemos decir que, para generar esta cultura integral a través de la formación apoyada y conducida por los medios, la formación debería ser Curricular, Complementaria y Formativa, siendo de vital importancia la intencionalidad de la producción audiovisual, multimedia o de contenidos.
Por último, no olvidemos que el universo de creación audiovisual ofrece herramientas de trabajo muy efectivas y con mucho poder de atracción que favorecen el proceso de enseñanza-aprendizaje, siempre y cuando el modelo pedagógico al que se esté adscrito responda a aquel que centra su atención en el proceso.
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